África
se muere de sida
El último
informe de la ONU indica que en los países más afectados pueden
morir más de la mitad de los jóvenes
PAUL BENKIMOUN
El informe
de Onusida para el año 2000, publicado a dos semanas de la apertura
de la Conferencia Internacional sobre el Sida en Durban, es una
llamada angustiada a los países ricos para que ayuden a acabar
con la epidemia, que afecta gravemente al África subsahariana.
En la actualidad, 34,5 millones de personas son portadoras del
virus en el mundo.
Si la comunidad
internacional no aligera la deuda externa de los países africanos,
"la pobreza seguirá atizando las llamas de la epidemia" del sida.
En esta ocasión Onusida (el programa mundial de la ONU para el
sida) adopta un tono más político que nunca. A excepción de los
países desarrollados y de algunos en vías de desarrollo, en los
que se ha podido estabilizar la epidemia, la situación es más
catastrófica que nunca.
En todo el
mundo, 34,3 millones de personas, adultos y niños, son portadoras
del virus. La mayor parte de ellas (71%) viven en África subsahariana.
En los países más afectados por el sida, un tercio de los jóvenes
que hoy tienen 15 años (15% de los adultos infectados, por lo
menos) morirá de la enfermedad.
La epidemia
está en pleno apogeo en África. "Los cálculos más recientes de
Onusida y la OMS indican que, sólo en 1999, fueron infectadas
con el VIH 5,4 millones de personas más"; de ellas, 4 millones
sólo en África subsahariana. El documento subraya que, al margen
de varias excepciones alentadoras, como Senegal y Uganda, existe
un "efecto de aceleración", y habla de "desafíos gigantescos",
sobre todo en el cono sur del continente africano. África occidental,
donde las cifras de seropositivos son mucho más bajas (en general,
inferiores al 3% de los adultos), sufre un aumento en países como
Costa de Marfil o Nigeria.
El informe
destaca la situación especialmente preocupante de las mujeres
jóvenes: "Los niveles de infección son mucho más elevados que
entre los hombres jóvenes". Onusida cita varios estudios demográficos
para señalar que "los índices medios entre las adolescentes son
más de cinco veces más elevados que entre los varones. Entre los
jóvenes que se encuentran en la veintena, los porcentajes son
tres veces más altos entre las mujeres ".
"Asia mantiene
el VIH a raya, pero ¿por cuánto tiempo?", prosigue el informe.
Los índices de infección en la población general son escasos en
comparación con las cifras de África, puesto que sólo Camboya,
Birmania y Tailandia tienen una incidencia superior al 1%. No
obstante, ciertas regiones, mucho más pobladas que la mayoría
de los países africanos, poseen índices muy superiores a la media
nacional. En India, donde sólo son seropositivos 3 de cada 1.000
habitantes, el número de personas que viven con el virus es 3,7
millones.
La situación
en el continente americano está llena de contrastes. En el norte,
como en los demás países acomodados, la epidemia está controlada,
pero se señalan dos problemas: las cifras siguen siendo elevadas
entre los que se pinchan y hay indicios que hacen pensar en un
incremento de las conductas de riesgo entre homosexuales. Onusida
insiste en que "el VIH está diezmando las poblaciones del Caribe.
Algunos de estos países se encuentran ante epidemias mucho más
graves que cualquier otro país, con la excepción de África subsahariana".
Haití y las Bahamas son los más afectados, con el 5% y el 4% de
casos, respectivamente, en la población adulta. Latinoamérica
presenta una situación muy heterogénea, con los índices de infección
más elevados "en el lado caribeño" y niveles más bajos en los
países andinos. "Brasil, Argentina y México, se esfuerzan por
ofrecer una terapia antirretroviral a los infectados", subraya
el informe.
El temor de
Onusida respecto a los países de Europa del este y Asia central
es que el VIH se extienda a toda velocidad entre los toxicómanos
que se inyectan, una posibilidad que constituye "el mayor riesgo"
para la región. Se cree que 130.000 rusos son seropositivos, pero
que se pinchan entre uno y dos millones y medio.
Después de
realizar este examen de la situación, los expertos de Onusida
muestran el enorme tributo demográfico y económico que pagan los
países más afectados. Los sectores de la educación, la agricultura
y la sanidad sufren repercusiones devastadoras. El documento,
preocupado por proporcionar argumentos a los pragmáticos responsables
encargados de tomar las decisiones financieras, destaca hasta
qué punto "el VIH perjudica al mundo económico", debido al absentismo,
el descenso de la productividad y al aumento de las las horas
extraordinarias.
Asimismo,
el informe se propone identificar los factores de vulnerabilidad
que constituyen la violencia hacia las mujeres, la "violación
como arma de guerra" y los malos tratos a los niños.
A pesar del
carácter esencialmente sombrío de la situación, Onusida insiste
en que "el mundo no es impotente ante la epidemia" y que "los
países que se enfrentaron hace años a la epidemia empleando métodos
sólidos recogen hoy los frutos de sus esfuerzos". Está aún por
saber si la movilización de recursos será suficiente y rápida
como para controlar la epidemia, sobre todo en África.
© Le Monde
Cinco mil
científicos y médicos reafirman que el VIH causa el mal
MALEN RUIZ
DE ELVIRA, Madrid
Cinco mil
contra dos. Así de contundente es la respuesta de la comunidad
científica y médica mundial ante la polémica surgida en Suráfrica
en los últimos meses sobre la causa del sida, en vísperas de la
Conferencia Internacional del Sida, que comenzará en Durban el
9 de julio. Los promotores del manifiesto, que se hizo público
ayer y recibe el nombre de Declaración de Durban, son 250 científicos
y médicos de 50 países. Los firmantes son más de 5.000 y entre
ellos no hay ningún empleado de una empresa farmacéutica.
En Suráfrica
se estima que un 13% de la población adulta está infectada por
el virus, pero el presidente, Thabo Mbeki ha afirmado contundentemente
que la causa del sida no es el virus de la inmunodeficiencia humana
(VIH) y ha ido más allá, al prohibir el tratamiento con antirretrovirales
en embarazadas. Se basa en la teoría propagada por un científico
estadounidense, Peter Duesberg, totalmente desacreditado ahora,
que ha recibido el entusiasta apoyo del premio Nobel Kari Mullis,
también estadounidense, inventor del método PCR para fotocopiar
genes y ahora apartado de la ciencia.
Vincent Soriano,
del Hospital Carlos III de Madrid, miembro del comité organizador
de la Declaración de Durban, comenta que los organizadores de
la Conferencia Internacional del Sida decidieron hace ya ocho
años que en el 2000 se celebraría en Suráfrica porque esperaban,
como ha sucedido, una alta incidencia de la enfermedad en Africa,
y querían concienciar al mundo del desastre. Lo que no esperaban
es que a pocos meses de su celebración de Estados Unidos llegara
propaganda en forma de teoría seudocientífica que hiciera necesario
el manifiesto que se publicará la próxima semana en la revista
Nature, "un hecho sin precedentes", según Soriano. "Los autores
de esta teoría oportunista, sin soporte alguno, han convencido
a Mbeki de que el congreso mundial le va a dejar en evidencia,
porque no está suministrando a su población los fármacos adecuados",
explica Soriano. Y Mbeki ha decidido negar lo evidente y acusar
a Occidente de pretender imponer "una solución occidental" a la
catástrofe africana.
Los firmantes
de la declaración están alarmados por la situación: "Negar o poner
en duda la causa del sida costará incontables vidas si no se toman,
o peor todavía, se abandonan medidas como el análisis de la sangre,
el uso de condones y los métodos para evitar la transmisión madre-hijo".
El manifiesto
recuerda que la evidencia de que el VIH causa el sida es clara,
exhaustiva y sin ambigüedad alguna, comparable a la disponible
para otras enfermedades infecciosas como la poliomelitis o el
sarampión. Y desgrana pruebas: todos los pacientes de sida están
infectados por VIH; el sida se transmite por la sangre contaminada
y de madre a hijo; los medicamentos que evitan la replicación
del VIH paran la progresión del sida y han reducido en los últimos
años la mortalidad en un 80%... Pero los firmantes también reconocen
que el gran aliado del sida es la pobreza. Entre los firmantes
hay premios Nobel y directores de sociedades científicas y sociedades
médicas. 123 son surafricanos y 92 españoles.
PETER PIOT
o DIRECTOR EJECUTIVO DE ONUSIDA
"Hay que
aliviar la deuda externa"
Pregunta.
Como director ejecutivo de Onusida, ¿se esperaba un informe tan
alarmante?
Respuesta.
Las cifras confirman que el sida constituye una crisis del desarrollo.
Pero debemos recordar que, en 1991, las previsiones para el 2000
hablaban de que en África subsahariana habría 9 millones de personas
infectadas y 5 millones de muertos desde el inicio de la epidemia,
es decir, tres veces menos de la realidad que hoy vemos. La situación
en África austral empeora sin cesar y las consecuencias demográficas,
sociales y económicas a largo plazo son enormes. No obstante,
tenemos alguna buena noticia en Uganda y en Zambia.
¿Cómo frenar
esta situación? Nuestra estrategia consiste en seguir negociando
con la industria farmacéutica para mejorar el acceso a los fármacos,
movilizar los recursos de los países involucrados e intentar aligerar
la deuda externa de África.
¿Qué va a
hacer Onusida para aliviar la deuda? Los países en vías de desarrollo,
que soportan el 95 % de la carga del sida, tienen una deuda externa
de 350.000 millones de pesetas. El pago de esa deuda representa,
para los países africanos, una suma cuatro veces mayor que su
presupuesto para educación y sanidad. Por consiguiente, es fundamental
aligerar la deuda para aligerar la epidemia. En la práctica significa
convencer a los organismos económicos internacionales que incorporen
a sus análisis las consecuencias socioeconómicas del sida. Intentamos
demostrar la rentabilidad de las inversiones en la lucha contra
este mal.