|
Herejías y
homofobias Se ve que el profesor Pérez Adán utiliza
a la perfección el vocabulario de los fundamentalistas religiosos (está muy
familiarizado él) pero se equivoca cuando nos tilda de ayatolas, jerarcas del
credo gay o perseguidores de su libertad de expresión. Nada más lejos de la
realidad. Quien práctica y teoriza, desde su
posición docente, el estigma social hacia las personas, en este caso
homosexuales, es él mismo. Resulta paradójico que los que somos víctimas de sus
afirmaciones homófobas (que nos hemos limitado a reproducir y difundir
públicamente) acabemos siendo descalificadas (si no denunciadas en los
tribunales) por el autor de barbaridades tales como que: "la práctica de
la homosexualidad no pueda ser socialmente legitimada",
"Desgraciadamente hoy en día existe una fuerte presión social a favor del
reconocimiento público de la homosexualidad como estilo de vida familiar y
muchas veces se presenta como una opción de vida legítima a la par que la
heterosexualidad" o "Es éste el sentido en el que aunque esté mal
visto o sea socialmente negativo nuestra sociedad permite, por causas de efecto
mayor y al tiempo que trata de que desaparezcan, el divorcio, la
homosexualidad, y también otros comportamientos poco saludables como la
infracciones de tráfico, el consumo de tabaco y alcohol, o la obesidad".
Nos acusa de tener un credo. En efecto lo tenemos, el de la defensa de la
diversidad y de la sociedad plural que debe respetarnos de la misma manera que
nosotros respetamos otros modelos afectivos y de relación social. Pero, me temo
que precisamente los valores que defiende, en su artículo y en su clases, el
señor Adán son los del "pensamiento único" social y familiar y con
esto nos condena a ser invisibles, a que la minoría que representamos no tenga
los referentes positivos que necesita para vivir con normalidad algo que usted
dice que "no puede tener legitimación" y que "se puede corregir
y reorientar". Estamos de acuerdo en un extremo: los humanos y las humanas
somos relacionales y tenemos responsabilidades. Para usted esto se traduce en
la familia tradicional católica, para nosotros en la defensa de las libertades
individuales y colectivas, en el respeto a la dignidad, en la igualdad jurídica
y social que debe garantizar el derecho a una afectividad y a una sexualidad
diferentes a las de la mayoría. Claro que defendemos a nuestras familias
(¿acaso no lo son?), a nuestros hijos (que los tenemos), que no pueden tener
legalmente dos padres o dos madres aunque los disfruten de hecho quedando
desprotegidos por la hipocresía de la legislación que nos discrimina. Con las afirmaciones que incluye en su
libro (recordemos que es manual obligatorio y recomendado en distintas
asignaturas) ofrece una coartada ideológica que sirve a aquellos grupos,
personas o instituciones que discriminan o agreden violentamente a gays,
lesbianas y transexuales (creo que se aleja bastante del laicismo de Rushdie).
Ese y no otro es su credo. Pero no se preocupe, no está sólo en su tarea de
estigmatización. Le acompañan el profesor Quintana de la UNED, el obispo de
Segorbe-Castellón Reig Pla y el Sr. Aznar con su gobierno de discriminación
permanente a los homosexuales. Juntos podrán retrasar nuestros objetivos, pero
no podrán impedir que el horizonte de respeto y diversidad se haga mañana
realidad. Ximo Cádiz i Ródenas Coordinador del Col·lectiu Lambda. Tornar a la pàgina principal Si vols posar-te en contacte amb nosaltres envia un e-mail al grup universitari | ||||||||||||||||||||||||
