El documento afirma que «una terapia puede equilibrar la vivencia
sexual»
Un
libro coordinado por el obispo Reig admite el preservativo en relaciones
homosexuales
Un libro coordinado por el obispo de la diócesis de Segorbe-Castelló,
Juan Antonio Reig Pla, admite la utilización del preservativo
en las relaciones homosexuales. El sida, cien cuestiones y respuestas
sobre el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida y la actitud
de los católicos, editado por el Centro Farmacéutico
Nacional, pone de manifiesto la necesidad, para reducir la transmisión
del VIH asociada a la homosexualidad, entre otras medidas, evitar
la promiscuidad, rechazar el coito anal y, en situaciones especiales,
utilizar el preservativo.
Esther
Pallardó, Castelló
Hasta
llegar a la adopción de las mencionadas medidas, el libro cita
otras como la de abstenerse del comportamiento sexual que «es,
obviamente, el modo absolutamente eficaz para prevenir esta vía
de contagio. Ésta es la verdadera prevención. Una terapia
adecuada puede ayudar a equilibrar la vivencia de la sexualidad».
El
libro, que cuenta con un prólogo de Reig Pla, asegura que la
relación heterosexual responde a los mecanismos biológicos
humanos, aptos para la transmisión de la vida y para la acogida
y desarrollo de la misma. Frente a esta relación se encuentra
la homosexual, que «no aporta al conjunto de la sociedad los
bienes específicos que trae consigo el matrimonio entre un
hombre y una mujer, abierto por naturaleza a la transmisión
de la vida», según se lee en el libro.
«El
Gobierno engaña a los jóvenes»
La
libertad de la persona no exige, según el texto, que el Estado
trate igual la homosexualidad que la heterosexualidad. «Si el
Gobierno actúa ante los escolares presentándoles las
relaciones homosexuales como de igual valor que las heterosexuales,
está engañando e induciendo a la corrupción a
los más jóvenes. Y si además no les advierte
del riesgo añadido que suponen las primeras, ese engaño
puede adquirir connotaciones delictivas, por lo que tiene de colaboración
con la difusión de un peligro grave para la salud pública».
El libro apuesta por un tratamiento desigual de los dos tipos de relación
-heterosexual y homosexual- porque «es necesario si se quiere
respetar la naturaleza de las cosas».
Abstinencia
sexual
Respecto
a la transmisión del Sida entre heterosexuales, el libro afirma
que «hay unanimidad entre los científicos en que sólo
la abstinencia sexual y las relaciones monógamas con personas
no infectas aseguran la no transmisión del Sida».
Además
el texto recrimina al Estado que de una información «insuficiente,
que lleva a los ciudadanos a concebir una falsa seguridad y, en consecuencia,
se dificulta una estrategia completa en la lucha contra el contagio».
Campañas
«irresponsables»
Según
el libro, coordinado por el obispo segorbino-castellonense, las campañas
sobre el preservativo que el Estado ha llevado a cabo «incurren
en una grave irresponsabilidad porque inducen a engaño, porque
ocultan información y porque no colaboran a la prevención,
sino a una mayor difusión de las conductas de riesgo, ya que
implican que las autoridades sanitarias están dando su visto
bueno a las conductas y estilos de vida que son responsables de la
epidemia».
Tras
realizar un ataque directo al Estado, el texto continúa argumentando
que las campañas «llevan a creer que, usando preservativos,
desaparece el riesgo de infección, cuando lo cierto es que
ese riesgo disminuye, pero no desaparece».
La
homosexualidad analizada como una patología
E.
Pallardó, Castelló
El
libro aborda otras cuestiones como una serie de recomendaciones que
aconseja seguir a las personas con tendencias homosexuales. Entre
otras, el texto destaca que el homosexual «no debe dejarse llevar
por esta tendencia ni pensar que es libre para dominarla; admitir
que su obligación moral es poner los medios para evitar dar
satisfacción a tales tendencias, buscando las ayudas médicas,
psicológicas y espirituales que precise; esforzarse por vivir
en castidad; no asustarse de las propias flaquezas y confiar en la
providente bondad de su Padre Dios, que sabe más y no abandona
a nadi». La respuesta al centenar de preguntas que se plantean
siguen la línea de considerar la homosexualidad como una patología
que merece ser tratada.
«Quien
se siente homosexual está obligado y es tan capaz de vivir
la castidad como quien se siente atraído por el sexo contrario,
y sólo estará atado por su tendencia si decide voluntariamente
declararse vencido por ella o si, dando un paso más, intenta
justificar su actuación declarándola buena o normal
al objeto de autolegitimar su renuncia a la lucha por el bien»,
se lee en el texto. Entre otras de las cuestiones que se responden
en el libro se encuentran las causas del riesgo de transmisión
por relaciones heterosexuales, los porcentajes de seguridad del preservativo,
el riesgo de contagio en los hijos nacidos de madres seropositivas,
las medidas que existen para reducir la transmisión materno-filial
así como todo un planteamiento de tipo político sobre
cual debería ser la actitud del Estado frente al Sida.
Otra
de las propuestas en este sentido destaca la de que el Estado «debería
sancionar a quienes son creadores de riesgos graves y evitables para
la salud de los ciudadanos, no emitir nunca mensajes que transmitan
o escondan una aprobación tácita a los estilos de vida
que son responsables de la epidemia y poner los medios necesarios
para que se llegue a obtener la curación», según
se manifiesta en el libro.
Col.lectiu
Lambda de lesbianes, gais i transsexuals.
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