SIDA: Acción=vida

Toni Poveda Martínez - Secretario de Organización del Col·lectiu Lambda, coordinador de Stop Sida Valencia


Hace unas semanas se ha celebrado la conferencia mundial del sida de Barcelona. En esta reunión se han repasado las novedades médicas, científicas, las gravísimas consecuencias sociales, humanas que está teniendo y tendrá la pandemia. Una de las reivindicaciones más gritadas por parte de las activistas que estuvimos allí fue ¿dónde están los diez mil millones de dólares que prometieron dedicar los países más ricos del planeta al VIH-SIDA? Y es que la tan anunciada cantidad de dinero nunca llegó. Es imprescindible que se destinen importantes recursos económicos para empezar a solucionar uno de los problemas más grandes con los que se enfrenta el siglo XXI. No es de extrañar, por tanto, que vaya en aumento el enfado de muchas de las personas que estamos trabajando en la lucha contra el sida y crezca la desesperación de las personas enfermas tras ver en que situación se encuentra esta pandemia.

Para empezar, la vacuna, que sería la solución más eficaz contra el VIH puede tardar mucho en llegar, según coinciden los científicos asistentes a la conferencia. Estos mismos expertos denunciaban que las empresas farmacéuticas habían preferido invertir en la investigación de nuevos medicamentos -ya que con éstos obtienen una rentabilidad mucho más inmediata- que en una vacuna que tendría que superar las más de 25 mutaciones conocidas del VIH y los 11 subgrupos en que se manifiesta en los cinco continentes.

Aunque los trabajos para conseguirla parecen difíciles, los Estados más ricos deben invertir mucho más dinero en conseguir una vacuna sin patentes. Mientras tanto, la situación en continentes como el africano es extremadamente preocupante; según los datos de Cruz Roja, el sida causó en el 2001 la muerte a 2,3 millones de personas y se produjeron mas de 3,4 millones de nuevas infecciones, sólo en África. En la actualidad, 28 millones de africanos están infectadas por el virus, y sin el tratamiento y la asistencia adecuados, la mayoría de ellos no logrará sobrevivir mas allá de la próxima década. La situación es igual de alarmante en zonas como América Latina y El Caribe o Europa Oriental y Asia Central (Rusia, China o India son los países del mundo donde el sida se propaga con más rapidez). Ante estos datos tan alarmantes, y sin haber conseguido aún una vacuna (que parece que no tendremos a corto o medio plazo), la solución que podría parar las transmisiones es una apuesta decidida por la prevención.

Encontramos dos modelos de prevención en relación a la transmisión por vía sexual, uno basado en la represión de la sexualidad, como es el caso de Botsuana (país con mas casos de sida del planeta), en el que el Gobierno pide la abstinencia. Pero esta política también esta siendo implantada en Estados Unidos, donde la Administración Bush ha prometido que destinará una partida importante a este fin, eliminando los programas de educación sexual en jóvenes y adolescentes que había empezado la anterior Administración demócrata, imagino que con gran regocijo de la jerarquía católica, que sigue empeñada en condenar el uso del preservativo aunque con ello lo que consiga es bendecir la propagación del sida. Otro modelo sería el basado en la educación sexual como eje de la prevención. Una educación basada en la libertad sexual, en el reconocimiento de la diversidad sexual y en el ejercicio responsable de ésta.

Otro aspecto relevante del fenómeno del sida es la dominación de la mujer por el hombre, el machismo es un gran aliado de la epidemia, y así lo ha declarado ONUSIDA al reconocer que para evitar el importante aumento de mujeres seropositivas en todo el mundo es imprescindible dotarse de instrumentos que permitan un reparto del poder y de la toma de decisiones entre hombres y mujeres. Sólo un dato: las mujeres de 14 a 16 años del África subsahariana son la población mas afectada por el sida en aquel continente, lo que equivale a decir en todo el mundo. Las mujeres están siendo obligadas por los hombres a mantener relaciones sexuales no seguras, implicando una transmisión garantizada.

Si las mujeres son vulnerables, otro grupo que reclama nuestra atención son los jóvenes (homosexuales y heterosexuales). En los países desarrollados se ha asentado la idea de que el VIH es una epidemia de otra época, de otros continentes... que ya no mata, que se puede vivir con sida. Con estas falacias se justifica la relajación en las prácticas de sexo seguro y, con ello, se permite que la transmisión avance. Es cierto que las terapias farmacológicas en el mundo desarrollado pueden dar cantidad de vida a las personas seropositivas, pero ¿podemos hablar de calidad de vida? Nuevamente la prevención es fundamental: no podemos bajar la guardia.

Por ultimo me referiré a otra vertiente, no menos importante de la pandemia; que todos tenemos que asumir, debemos combatir la otra lacra añadida a esta enfermedad: el sida social. La discriminación y estigmatización que sufren las personas seropositivas persiste; aún hoy se sigue culpabilizando a los enfermos (hemos tenido algún ejemplo de esto en el libro que coordina el obispo Reig Pla), se sigue hablando de grupos de riesgo, de castigo merecido y prueba de ello es el miedo justificado de muchas personas con el VIH a ser visibles.

Los datos de lo que está pasando o va a pasar en África, en América del Sur o Asia son abrumadores, a veces incluso pueden desanimarnos, la pasividad de los gobiernos, incluso de nuestra sociedad es desesperante... pero no podemos rendirnos ni conformarnos, ni colectivamente ni personalmente. A veces pienso que si dejo de luchar contra esta enfermedad se me empezarán a borrar de la memoria las caras de mis amigos, ya fallecidos, de Jaime, de Clara (amiga de Ploma 2 que recientemente nos ha dejado), de Domingo, de Robert, de Pepín... y el mejor tributo que les puedo ofrecer es el de no conformarme con las cosas tal y como están, porque como leí en un artículo reciente, no es que otro mundo sea posible, es que sólo es posible otro mundo.

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